“SUS ORACIONES ME HAN DEVUELTO A LA VIDA”

Con los ojos vidriosos y la voz entrecortada Miguel GONZÁLEZ Roca, el “Doctor del pueblo” como es denominado por muchos de sus pacientes a lo largo de los 35 años que labora en el Centro Médico Naval “Cirujano Mayor Santiago Távara”, evoca la batalla más difícil que le tocó enfrentar durante casi tres meses a consecuencia del COVID-19.

“Lo primero que vino a mi mente al despertar fueron mi esposa y mis hijos. Soy consciente de que si me hubiesen hospitalizado en otro Establecimiento de Salud ya estuviese tres metros bajo tierra, por ello, doy gracias a Dios”, afirma tenazmente Miguel GONZALES, quien en esa mañana cayó en cuenta que se encontraba en la Unidad de Cuidados Intensivos Médicos ya que desde su hospitalización aquel 18 de junio, permaneció en un coma inducido alrededor de un mes en la Unidad de Cuidados Intensivos Quirúrgicos.

Con su vasta experiencia como médico neumólogo y luego de tratar todo tipo de enfermedades sin sufrir ningún tipo de contagio pese a su alto grado de exposición, jamás pensó que el COVID-19 lograría postrarlo en una cama durante tanto tiempo. Este caso hospitalario demuestra la importancia de actuar con inmediatez pues las acciones de respuesta oportuna del personal de salud del Hospital Naval y el diagnostico precoz fueron esenciales para salvar la vida del reconocido médico neumólogo.

El Doctor Gonzáles es el primer paciente al que se le realizó la plasmaféresis, extracción de plasma convaleciente obtenido de aquellos pacientes infectados por SARS-Cov2 en grado moderado-severo, ya que al haber generado estos, suficientes anticuerpos se convierten en donantes de plasma idóneos para los pacientes que actualmente tienen la enfermedad y a quienes a través de su administración les permite combatir el virus.

“De ser médico pase a ser paciente… y crítico, sin embargo, soy muy afortunado por la familia y amigos que Dios me ha brindado, pues pese a todas mis comorbilidades, procedimientos quirúrgicos y demás manifestaciones clínicas que se presentaron durante mi estancia hospitalaria he salido victorioso”, enfatizó el Doctor Gonzales.

Tal parece que su destino estaba escrito, confabulado para mostrar su lado más humano, sea cual fuera el camino que eligiera: como seminarista, preparación que por diversas circunstancias decidió dejar; por su trayectoria como docente de Biología y Química o en la rama de la medicina, pero siempre presto a apoyar a los otros, destacando su lado más solidario.

Chalaco como ninguno, ferviente hincha del “Sport Boys”, egresado de la Universidad Nacional Federico Villarreal y primer residente de la especialidad de Neumología del Hospital Naval, hoy a sus sesenta y nueve años siempre destacado por su don de servir, asegura que su mayor deseo es volver al calor de su hogar, recuperarse y seguir atendiendo a sus pacientes. Emocionado enfatiza que heredo de sus padres esa pasión por ayudar pues le inculcaron que se debe apoyar a quienes menos tienen, “A mis pacientes jamás les diré un no, y es lo mismo que les he enseñado a mis dos hijos, quienes curiosamente también son médicos”.

Quien conoce a Miguel GONZALES sabe que siempre ha sido camiseta, es así que, estando pronto a casarse en junio de 1985 decidió permanecer en el EE.SS. y solicitar solo un día de permiso para sus nupcias, retornando a seguir cumpliendo con su preparación. “Nos quedamos sin luna de miel ja ja ja”, concluye entre risas. Finalmente, recalca: “Hay un legado que seguir forjando y que va por buen camino. Gracias a la Dirección de Salud de la Marina y a todos aquellos que contribuyeron en mi recuperación porque hemos dado frente a esta batalla juntos. Yo no me voy a rendir, porque… EN ESTE BUQUE, NADIE SE RINDE”, finalizó con voz tenaz y una sonrisa en el rostro.