CENTRO MÉDICO NAVAL PIONERO EN LA REALIZACIÓN DE TERAPIA DE NEUROMODULACIÓN A NIVEL DE HOSPITALES DE LAS FF.AA.

Desde hace más de cuatro años el Servicio de Neurocirugía del Centro Médico Naval “Cirujano Mayor Santiago Távara” es pionero a nivel de Hospitales de las Fuerzas Armadas en la realización de Terapia de Neuromodulación, brindando al personal y familia naval un procedimiento mínimamente invasivo y reversible para el tratamiento del dolor crónico intenso.

El primer paciente al que se le desarrolló el procedimiento fue el Oficial de Mar Primero (OES), Ilian QUICCHA Quispe (38) quien optó por el procedimiento luego de haber agotado todos los recursos para tratar el dolor crónico que tenía desde el 2014, producto del accidente que sufrió en acción de Armas durante un operativo en el CE-VRAEM, ocasionándole múltiples fracturas en las vértebras lumbares y fractura conminuta del tobillo derecho y por ende el compromiso de algunas terminaciones nerviosas.

“Me realizaron múltiples cirugías mientras permanecí hospitalizado, sin embargo, pese a las terapias de rehabilitación el dolor no cesaba. Sentía mucha impotencia al no poder mover las piernas, pero gracias a Dios puso buenos médicos en mi camino y, mi familia fue mi motor y motivo para afrontar tan difícil momento”, indicó el Oficial de Mar. Aseveró que, gracias al profesionalismo del personal médico, a los licenciados y técnicos de Terapia Física y Rehabilitación que contribuyeron en su recuperación durante los casi cuatro años que permaneció hospitalizado en el Hospital Naval y a la tecnología, hoy puede tener una mejor calidad de vida.

Juan Carlos ROMÁN Carrión (58), es Teniente Primero en situación de retiro y fue intervenido hace un mes. “Desde hace siete meses me diagnosticaron una neuropatía severa localizada en el pie, obligándome a ingerir diversos tipos de analgésicos que a duras penas atenuaban el dolor; no lograba dormir y peor aún, no caminaba, ni podía apoyar la planta del pie. El 7 de abril del presente me implantaron el neuromodulador en la espalda y desde ese momento presenté un alivio inmediato, incluso no siento dolor mientras estoy en estado de reposo”, comentó el Teniente ROMÁN Carrión.

Hace poco fue su segunda reprogramación y relató que ya le es posible pisar y caminar tramos cortos, sabe que es una adaptación progresiva pero manifiesta su agradecimiento a los profesionales de la salud del Servicio de Neurocirugía y a todos aquellos que vienen contribuyendo en su recuperación. Aseguró, “Cuando el dolor se torna intenso y luego de realizar diversos descartes a fin de controlar el dolor sin obtener resultados favorables, la Terapia de Neuromodulación es lo más recomendable.”

El procedimiento consiste en colocar un neuromodulador espinal en la región de la columna dorsal conformado por dos electrodos con los que se realiza estimulación epidural para disminuir o controlar la sensación del dolor. Se utiliza una guía fluoroscópica y suele realizarse la sala de operaciones con equipo de rayos X Arco en C o en la Sala Híbrida.

El procedimiento se realiza en dos fases: la primera denominada fase de prueba en la que el paciente permanecerá 72 horas con los electrodos expuestos similar al uso de un marcapaso temporal, si el resultado es óptimo, se procede a la segunda fase, donde se le implantará la batería del neuromodulador tal como si se colocara una marca paso definitivo, con sedación consciente a cargo de anestesiología y permanecerá hospitalizado durante 24 horas. “Dos o tres semanas después del alta se realizan controles y se hace el seguimiento de la evolución del paciente; luego puede ser trimestral o semestral de acuerdo a la necesidad. Las posturas que adopte el paciente al sentarse o echarse influyen en gran medida”, aseguró el Jefe del Servicio de Neurocirugía, Capitán de Fragata SN (MC) Henry GRAJEDA Carpio.

Asimismo, recomienda seguir esta terapia a los pacientes que han sido intervenidos debido a una cirugía ortopédica, hernia lumbar, artrodesis lumbar y que han sido evaluados previamente por el servicio de psicología y psiquiatría y, sin embargo, pese a agotar todos los recursos y recibir tratamiento médico convencional o con medicamentos opioides por más de seis meses aun presentan dolor crónico intenso.