PAYASOS HOSPITALARIOS VISITAN EL CENTRO MÉDICO NAVAL “CMST”

Rodeados de música, juguetes y coloridos vestuarios, los clowns de la “Compañía Payasa” del Perú visitaron el Centro Médico Naval el 13 de agosto. Esta Asociación sin fines de lucro, reúne a más de 30 clowns hospitalarios y 10 “civiles”, profesionales voluntarios que donan horas de su tiempo a pacientes hospitalizados en los diferentes nosocomios de Lima.

La “Compañía Payasa” se fundó en enero del 2017 y fue inspirada en el trabajo de Patch Adams. Desde sus inicios realizan intervenciones en hospitales y albergues, visitan a los pacientes cama por cama y comparten con ellos, sus familiares y los profesionales de la salud.

Sin embargo, hablar de la “Compañía payasa” no es solo hablar de humor pues los payasos pueden comunicar y conectar mejor con los pacientes que se encuentran internados, conjugando el juego y la risa ayudando a los pequeños pacientes a recuperar la alegría y confianza en la vida.

Es así que, en esta oportunidad los peculiares visitantes fueron recibidos por el Director de Salud de la Marina, señor Contralmirante Mario CACHO Pella, la Presidenta de la Asociación Stella Maris, señora María Soledad GAMERO de Alcalá, la Presidenta Comité Central del Voluntariado Stella Maris, señora Karla RUÍZ de Del Álamo y las señoras voluntarias de la Asociación.

Ellas, fieles a su labor de apoyo al más necesitado, coordinaron la visita de tan carismáticos “doctores de la risa” con el objetivo de traer alegría y un momento de esparcimiento a los pacientes hospitalizados con la finalidad de celebrar por anticipado el Día del niño que se festeja el 15 de agosto de cada año y el Día Nacional del Adulto Mayor que se conmemora el 26 de agosto.  

Durante su estancia, los clowns iban cantando y haciendo bromas a los transeúntes  que encontraban en los pasillos del hospital. Visitaron la Sala de Pediatría, emergencia pediátrica y el Servicio de Geriatría del nosocomio.

En cada una de las salas se dispersaron para regalar sonrisas a los pacientes. Los hicieron reír con sus gracias, emocionarse con sus cantos y sorprenderse con sus trucos de magia. Los más entusiasmados fueron los niños, quienes con una gran sonrisa mostraron que habían olvidado por unos instantes las dolencias que los aquejan.

Por su parte, las señoras voluntarias entregaron algunos presentes y confitería al ingresar a las diversas salas.